Productividad

Deja de Usar tus Tareas Planificadas para Suicidarte. Una Forma de Ver tu Planificación que te Cambiará la Vida

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Soy un fanático de la productividad.

Puede que tú también, si estás leyendo esto.

Supongo que te encanta planificar tu día antes de empezarlo.

Es genial:

  • Pensar lo que harás,
  • visualizar las cosas que conseguirás,
  • crear bloques de tiempo en los que defines perfectamente la hora de comienzo y de fin,

Cuando ves que todo está en su lugar y que solo tienes que hacer, ejecutar, es una especie de liberación, como suelo decir, “hacer es la tarea más fácil”.

La cuestión es que la vida no es perfecta, como tampoco lo son tus días.

Empiezas a ser interrumpido, cosas no planificadas aparecen, llamadas…

Es por eso por lo que siempre deberías planificar tus días con muchos “huecos vacíos” en ellos.

Eso es lo que te permite gestionar todas las cosas, intentando hacer tus tareas planificadas (al menos, algunas de ellas).

La dolorosa y real situación inicial

Lo que sucede es que sueles empezar a sentir la ansiedad cuando ves que tu día sigue avanzando, y tus tareas planificadas aún están en su punto de comienzo, sin moverse, ni siquiera un poco.

No te preocupes. Aunque yo he progresado mucho, siempre hay días en los que todavía lucho contra esta situación. No es fácil superarla.

Este es uno de los más frecuentes sentimientos que nosotros, como “fanáticos de la productividad”, sufrimos.

Tienes que aprender a combatirlo porque la ansiedad no debe formar parte de nuestras vidas.

Como este artículo de 2019 de Frontiers in Psychology dice:

«La ansiedad es un estado de extrema vigilancia (Grillon, 2002) que se asocia con un aumento de la sensibilidad sensorial debido a la incertidumbre o al conflicto (Gray, 2001; Cornwell et al., 2007; Eysenck et al., 2007; Grupe y Nitschke, 2013). Un rasgo característico de la ansiedad es el limitado control sobre los pensamientos preocupantes y los sesgos atencionales, lo que contribuye a una mayor concentración en los estímulos negativos (Matthews y Wells, 1996). Se ha demostrado que la ansiedad altera el rendimiento cognitivo (Maloney et al., 2014), incluida la WM (Moran, 2016). Esta relación funciona en ambos sentidos, ya que el deterioro cognitivo puede conducir a un aumento de la ansiedad (Petkus et al., 2017).”

Teniendo claro que debes huir de la ansiedad, debes siempre buscar la paz, la calma, el relax, y esa clase de sentimientos que te permiten rendir al máximo.

El concepto

Yo cambié mi mentalidad hace mucho tiempo, en lo que concierne a mi planificación. Creo que esta perspectiva puede resultarte muy útil.

Mi planificación no es lo que he planificado/debería/tengo que hacer.

En su lugar, mi planificación es un plan de prioridades. Me indica cuáles son mis prioridades.

Sé que puede sonar extraño, incomprensible, o difícil de pillarlo, pero este es el punto de vista que puede cambiar tu vida completamente (como hizo con la mía).

Hace que toda la presión desaparezca.

Hoy no miro a mi planificación con mi “otro yo” gritándome, “EH, ¡ESTO ES LO QUE TIENES QUE HACER HOY!”.

En su lugar, miro a mi planificación con mi “yo inteligente” diciéndome de forma educada, “¡HOLA! ESTAS SON TUS PRIORIDADES. POR FAVOR, TENLAS EN CUENTA…”.

He movido mi mentalidad de una “obligación” a “información”.

De gritar (con exclamación) a recomendar (incluso usando por favor…).

Tenemos que respetarnos a nosotros mismos, ser amigables, agradables, cuidándonos, siendo educados.

No tenemos que ser duros, brutos, o intransigentes… con nosotros mismos. Eso socava nuestro ego, nuestra motivación, nuestro rendimiento. Genera ansiedad.

Para qué uso mi planificación

Habiendo hecho este cambio de mentalidad previo, la vida cambia a un mundo mucho más bonito, en el que la esclavitud hacia nuestros deberes nunca existe.

Te sientes libre, cómodo, proactivo, calmado, sin ansiedad, en tu mejor posición física y mental para ser un fantástico “ejecutor”.

Hago exactamente lo mismo, si hablamos de preparar la planificación. Miro mis proyectos, tareas, lo que sea que haya escrito que tengo que hacer, y las comparo con mi prioridades, planificando mi día.

Obviamente, dejo “espacio de tiempo vacíos” para completarlos con todos esos eventos inesperados que siempre sucederán.

Siempre me fijo 3 objetivos para cada día, sabiendo que tengo que hacer al menos uno de ellos, mi “éxito del día”, ese que hará que acabe el día con orgullo, sintiendo que me he acercado hacia cualquiera de mis objetivos importantes.

Mi planificación es mi referencia cuando cualquier evento inesperado “me ataca”.

Miro al evento inesperado sin presión, siendo objetivo, comparándolo con mi planificación.

Siempre me hago la misma pregunta:

¿Es esta nueva tarea no planificada más crítica que la planificada?

Aquí tienes que ser honesto contigo mismo. No te engañes. Piensa de forma pragmática cuál de las 2 tareas te acercará más a tus objetivos más importantes.

La vida no es perfecta. A veces tenemos que encarar situaciones binarias. Tienes que elegir entre la píldora roja o la azul. No hay opción. Solo una.

Tener las cosas planificadas simplifica este escenario porque tus opciones están muy claras.

Tienes una clara visión entre tus cosas planificadas y “el nuevo visitante”.

Solo elige. No importa lo que hagas, siempre harás lo correcto porque conoces y sabes perfectamente cuáles son tus prioridades.

Reorganiza tus tareas planificadas, si es necesario, y empieza a hacer lo que hayas elegido.

Cómo finalizo mi día

Siempre acabo mi día con una victoria porque he hecho lo que tenía que hacer.

Acabar tus días con victorias, con esa sensación positiva, te aportará tranquilidad, motivación, la gasolina que necesitas para seguir avanzando hacia tus objetivos.

Percibes y eres consciente de esa sensación de control que te aporta la seguridad que todos necesitamos para sentirnos cómodos con nosotros mismos.

Di adiós a:

  • La ansiedad.
  • Los sentimientos de culpa porque no hiciste lo que, al comienzo del día, dijiste que ibas a hacer.

Di hola a:

  • La consecución de objetivos.
  • La satisfacción.
  • El orgullo.

Cambia tu espíritu (y tu vida) de derrotado a victorioso.

Para llevar a casa

El día tiene las horas que tiene. No puedes cambiar eso.

La cuestión es dedicar tu tiempo a las cosas más importantes, no a las que habías planificado inicialmente.

La vida es dinámica, como debería serlo también nuestros sistemas.

Si solo dedicas tu día a las cosas más importantes, ¿cómo no va a ser este un gran día?

Tienes que prestar atención a este tipo de cambios en tu mentalidad, en tus conductas.

No son fáciles, pero te sentirás mucho mejor tan pronto como empieces a practicarlos.

Producen emociones positivas, esas que necesitas para estar calmado, centrándote en lo que es realmente importante, y rindiendo a tu máximo nivel.

Este cambio de mentalidad me cambió la vida.

Si funcionó para mi, ¿por qué no le das una oportunidad?

Foto en parte superior cortesía de engin akyurt en Unsplash.