3 Técnicas para Ahorrar Energía y Disparar Tu Productividad

Mar 10, 2021

La energía es la esencia de la vida.

Energía: “fuerza y vitalidad requerida para el sostenimiento físico o la actividad mental”.

Tienes una cantidad limitada de energía cada día. Empiezas con tu depósito lleno y, poco a poco, la vas gastando.

Por eso deberías cuidarla.

Dependiendo cómo la gestiones, así rendirás, obtendrás mejores o peores resultados, y te sentirás contigo mismo.

Tu vida depende de la energía que le dedicas a muchas cosas: tu trabajo, tus hijos, tu familia, tus amigos, tú mismo.

Si te conviertes en un “gestor de energía”:

  • Probablemente tendrás una vida en la que te realizarás como persona,
  • una vida calmada,
  • basada en la relajación,
  • ejecutando las cosas con coherencia,
  • y disfrutando cada uno de esos grandes momentos que hacen tu vida única.

Deberías prestar y focalizar tu atención en cómo usas la energía para ejecutar las cosas porque es haciendo cosas como te mueves hacia tus objetivos, como prosperas, como evolucionas.

Aquí compartiré contigo 3 técnicas que he estado usando y puliendo durante muchos años para optimizar mi consumo de energía.

Primero, comencemos con un importante concepto: hacer que las cosas se ejecuten en modo piloto automático.

Mi “obsesión”: que las cosas se ejecuten en piloto automático

No te tomes el término “obsesión” como algo relacionado con una enfermedad mental, sino como una forma de definir algo a lo que le presto mucha atención (y tú deberías también…).

Emplear “conceptos radicales” ayuda a nuestros cerebros a entender perfectamente “el concepto”. Más tarde, compartiré otro “concepto radical”.

Uno de mis principales objetivos siempre ha sido crear procesos que se ejecuten en modo piloto automático. ¿Por qué?

Fácil respuesta.

Algo que se ejecuta de forma automática consume la mínima energía posible.

¿No era nuestro objetivo cuidar de nuestra energía? ¡Pues aquí lo tienes!

Ejecutar las cosas en piloto automático te permite ahorrar energía para las cosas importantes, esas que quieres cuidar, esas que te moverán hacia tus objetivos.

Por eso deberías prestar atención a las cosas que consumen energía como:

  • Planificar.
  • Memorizar.
  • Ansiedad.
  • Preocupaciones.
  • Inseguridad.

Cuanto más evites estas actividades o sentimientos (consumidores de energía), menos energía consumirás.

Cuanto más cosas se ejecuten en forma piloto automático, más energía ahorrarás.

Mi gran objetivo utópico

Pensar en un gran objetivo, aunque sea una utopía, es útil.

Te indica una dirección, un camino a seguir. Hace de un concepto abstracto algo concreto.

Mi (tu) gran objetivo sería este: despertarme y no pensar para nada en lo que debería hacer. Empezaría a ejecutar tareas de forma secuencial sin ni siquiera pensar “cuál es la siguiente”.

No me malinterpretes. No quiero vivir así (y espero que tú tampoco). Se trata de mi segundo concepto radical.

Es el concepto utópico que empleo para acercarme a él sin conseguirlo, porque no quiero ser un robot. Me encantan los momentos anárquicos en mi vida, improvisar, sorprenderme, las cosas inesperadas, descansar, divertirme, vivir…

Focalizarme en un objetivo utópico me hace pensar: ¿qué debería hacer para llegar allí?

Crear un objetivo utópico te deja pensar las tareas que “apuntan en esa dirección”, aunque nunca lo consigas, principalmente porque es un escenario “estúpido” que no te interesa para nada alcanzar.

Comienzo a listar tareas (con sentido común) y, desde ahí, empiezo a implementar.

Así es como llego a técnicas como las que ahora paso a describirte a continuación.

Técnicas

1. Listas de verificación

Las listas de verificación o control te permiten focalizar tu energía en ejecutar tu principal objetivo.

Seguir una lista de verificación no consume energía planificando o memorizando. Justo lo contrario: ejecutando.

Tengo cientos (¿o quizás miles?) de listas de verificación.

Algunas de ellas para “pequeñas cosas estúpidas”, como todas las cosas que tengo que coger al salir de casa.

Otras para tareas mucho más críticas, como todas las tareas contables que tengo que realizar al final de cada mes para nuestras cuatro empresas diferentes.

Las listas de control son una herramienta esencial para ejecutar actividades críticas en campos tan diversos como la aviación, la logística, o el tráfico marítimo, por ejemplo.

Cuando te habitúas a ellas, como suele pasar, no puedes dejarlas de usar.

2. Rutinas

Puedes considerar una rutina como una lista de verificación, pero he decidido sacarla fuera y diferenciarla porque existen algunos conceptos interesantes en los que fijarse.

Primero, el concepto de rutina en si mismo.

Una rutina es justo eso, una rutina, algo que haces sin pensar que lo tienes que hacer. Es algo que ejecutas en modo piloto automático.

En segundo lugar, me gustaría mencionar el concepto de tiempo. Una rutina siempre debería ser ejecutada a la misma hora, de tal forma que no tienes que planificarla. Se ubica en su bloque de tiempo específico.

Yo tengo diferentes rutinas a lo largo del día: mi rutina matinal, mi rutina de la tarde, y mi rutina del final del día.

Cada rutina es una lista de tareas que ejecuto secuencialmente sin consumir mi tiempo pensando qué debería hacer, qué viene después, etc.

3. Procedimientos

Siempre debes buscar patrones en tus tareas diarias.

Cuando encuentres uno, define un proceso, crea una lista de verificación, o intégralo dentro de cualquiera de tus rutinas.

Los procedimientos hacen más fácil ejecutar las cosas porque no tienes que pensar cómo. Te limitas a hacer las cosas que el procedimiento define.

Aún diría más. Un procedimiento es un candidato idóneo para la automatización. Puedes usar software o apps para ejecutarlo. Ese sería el punto más elevado si hablamos de ahorro energético.

Incluso si no puedes usar software para ejecutar procedimientos, siempre puedes intentar crear listas de verificación e insertarlas dentro de cualquiera de tus rutinas. Este también puede ser un “movimiento de ahorro energético”.

Para llevar a casa

  • Presta atención a todas las cosas que te hacen perder energía.
  • Dedica tiempo a encontrar esos consumidores de energía que están devorando tu tiempo, tu vida.
  • Mira si puedes eliminar alguno de ellos.
  • Mira si alguno puede ser convertido en una lista de verificación, insertado en una rutina, y ejecutado en modo piloto automático.

Cuando prestas atención a este tipo de cosas, ahorras energía, entras en un mundo de control y coherencia. Eso no significa falta de libertad. Justo lo opuesto: es cuando eres realmente libre.

Tendrás la máxima cantidad de energía posible para dedicarla a tus proyectos, esos que amas, a ti mismo.

El estado de calma, relax, control, seguridad, confianza… te llevará al camino de la realización personal, el cual siempre finaliza en la felicidad.

Foto en parte superior cortesía de Alex Knight en Unsplash.

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